Derechos de conciliación en tiempos de crisis

Publicado en Análisis y Opinión

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La realidad socioeconómica que vive nuestro país está siendo la excusa perfecta para recortar derechos socio-laborales y frenar los avances que en materia de Igualdad y Conciliación se han conseguido con tanto esfuerzo en las últimas décadas.

La Reforma Laboral pasa de puntillas por el campo de la conciliación sin generar ningún avance reseñable,  a excepción de la regulación, por primera vez en nuestro país, del trabajo a distancia o teletrabajo, y las políticas de igualdad han pasado a un segundo plano.

Mientras las empresas practican la austeridad, rebajando un 40 % su inversión en materia de conciliación, son muchos los trabajadores que no están ejerciendo los derechos adquiridos en este campo, porque cuando la prioridad es mantener el trabajo, la igualdad y la conciliación se tiende a considerar un lujo. Por tanto, es realmente el miedo al despido el que está disuadiendo a los trabajadores de reivindicar una mejora en sus derechos laborales y otros muchos temen represalias si disfrutan de permisos de maternidad, paternidad o de reducción de jornada previstos legalmente o logrados mediante negociación colectiva.

Desde la Secretaría de Igualdad y Conciliación de la CCP, queremos instar  a que los trabajadores a que tomen conciencia de que la conciliación es un auténtico derecho reconocido legalmente, tanto a nivel europeo (entre otras, en la Directiva 2006/54/CE del Parlamento Europeo y del consejo, de 5 de julio de 2006), como a nivel estatal (art. 44 de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de hombres y mujeres).

Las medidas de conciliación no deben ser vistas como una concesión empresarial, sino que se erigen en verdaderos derechos, amparados incluso por la Constitución Española, como proyección del derecho fundamental a la igualdad (Art. 14 CE)y como mandato a las Administraciones Públicas para la protección a la familia y a la infancia. (Art. 39 CE).

Del mismo modo, las empresas no debieran relacionar conciliación con costes a fondo perdido, puesto que, de acuerdo con el Barómetro de conciliación Edenred-IESE 2012, elaborado a partir de más de 7.000 entrevistas a trabajadores de 23 países con diferentes situaciones familiares, las empresas que facilitan la conciliación de la vida laboral y familiar de forma habitual a sus trabajadores consiguen aumentar un 19% su productividad, mientras que la intención de dejar el puesto de trabajo se multiplica por once en las empresas que dificultan sistemáticamente la conciliación de la vida laboral y familiar.

La conciliación se sitúa como uno de los valores más estimados por los trabajadores de las empresas españolas, por delante del salario, y tan sólo por detrás del desarrollo profesional y la motivación. Así pues, podemos afirmar que las medidas de conciliación comienzan a valorarse como ‘salario emocional’, que no necesariamente deben implicar una gran inversión económica y que, en cualquier caso, siempre traduce en medidas que aumentan la satisfacción y el grado de compromiso de los empleados, y con ello, su productividad y eficacia.

De modo que, conciliar en tiempos de crisis no sólo no es misión imposible, sino que es ahora, más que nunca, cuando la inversión en el capital humano puede mejorar la marcha de las empresas, y evitar que acaben desapareciendo del mercado y que las filas del paro aumenten. No hay que olvidar que a mayor conciliación, mayor motivación. Y una plantilla motivada redunda en beneficios para las empresas y para los propios trabajadores, por lo que, con la Conciliación, ganamos todos.

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