8 de marzo de 2017 "Día Internacional de la Mujer"

Publicado en Notas de Prensa

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“Un mundo realmente equitativo sería uno en que la mitad de nuestras empresas y nuestros países estuvieran dirigidos por mujeres y la mitad de nuestros hogares por hombres.”
                                                                                   Sheryl Sandberg, Directora de Operaciones, Facebook
 
Puede que algún día no tengamos que celebrar que es 8 de marzo. Quizá, dentro de algunos años, no exista en el calendario un Día Internacional de la Mujer. Ello significaría  que se ha superado la brecha entre hombres y mujeres, y que todos los seres humanos tenemos las mismas oportunidades, los mismos derechos, el mismo valor.
 
Pero todavía, a día de hoy, debemos seguir luchando por ello. Millones de mujeres son discriminadas, vejadas y maltratadas  en todo el mundo por el mero hecho de ser mujer. Y no sólo sucede en los países menos desarrollados. En España, hombres y mujeres no son tratados iguales.  La discriminación se manifiesta en el salario (las mujeres ganan de media 22.9% menos que los hombres y tienen que trabajar 84 días más al año para ganar lo mismo); en puestos de liderazgo (España está por debajo de la media europea (35%) con un 14,3% de mujeres en puestos directivos); en el empleo (el número de mujeres que carecen de un trabajo remunerado -las mal llamadas “inactivas”-, asciende a 3.372.500 mujeres por apenas 380.400 hombres,  siendo la tasa de empleo femenino un 11,05 % menor que la masculina). 
 
A todo ello se suma que las mujeres tienen una responsabilidad desproporcionada en el  cuidado de hijos e hijas, personas mayores y enfermas, dedicando entre 2 y 10 veces más de tiempo diario con respecto de los hombres (EuroStat. 2016). 
 
Con las mujeres trabajando fuera de casa, se ha hecho imprescindible diseñar estrategias de conciliación para que mujeres y hombres puedan encontrar el equilibrio entre el ámbito profesional y el familiar o personal. Pero lo cierto es que siguen siendo las mujeres,  en la mayoría de los casos, quienes adaptan su carrera a la familia. 
 
Y esto sucede sea cual sea el nivel socioeconómico de las trabajadoras. En 2016 se registraron 50.537 excedencias por cuidado familiar de las cuales el 90,93% fueron solicitadas por mujeres y sólo un 9,07% por hombres. 
 
Estos resultados revelan la insuficiencia de las políticas de conciliación en España, dado que se limitan a regular, ante todo, permisos laborales dirigidos –explícita o tácitamente sólo a las mujeres para que éstas se incorporen al mercado de trabajo y continúen además haciendo las labores del hogar y atendiendo casi en solitario a sus hijos, mientras que el otro progenitor atiende sólo a sus obligaciones como trabajador (asalariado) pero no sus obligaciones como padre. 
  
En Suecia, por ejemplo, los permisos no son por paternidad ni por maternidad. Son parentales: 480 días para repartir de manera flexible entre ambos, de los cuales 90 son exclusivos para la madre, y otros tantos, para el padre. Si uno de los dos no se los toma, los pierde. De esta manera, garantiza legalmente que  el cuidado de los hijos no recaiga solo en uno de los progenitores, y es una de las medidas que demuestran porqué Suecia es uno de los más igualitarios del mundo 
 
Desde Confederación de Cuadros y Profesionales (CCP) queremos advertir que ninguna política de conciliación, ya sea privada o pública, obtendrá los objetivos perseguidos si no se definen en términos de corresponsabilidad familiar, de manera que se garantice que ambos progenitores se van a repartir los cuidados  y el tiempo libre, salvaguardando al mismo tiempo el derecho de los hijos a ser cuidados y educados tanto por su madre como por su padre , y el derecho de los ancianos y personas  dependientes a permanecer con sus familias mientras éstas puedan atenderlos. 
 
Mientras la conciliación de la vida familiar y laboral no se identifique con la corresponsabilidad dentro de la familia, mientras las mujeres sigan ganando menos que los hombres, mientras se les impida acceder a puestos de liderazgo dentro de las organizaciones, mientras sus derechos sean sistemáticamente vulnerados, recortados o no reconocidos, el 8 de marzo deberá seguir siendo un día de conmemoración por lo conseguido pero también de reivindicación de lo que queda por hacer. Hay que seguir trabajando duro para que en el futuro ya no haya mujeres líderes, sino simplemente líderes. Para que no haya necesidad de celebrar un día como éste, porque la igualdad sea una realidad y no un sueño.
 
La ardua lucha de las generaciones de mujeres que nos precedieron significa que la igualdad está a nuestro alcance y depende, principalmente, de nosotras. Debemos sentirnos orgullosas por los grandes avances conseguidos pero insatisfechas por el status quo imperante. Es esa insatisfacción  la que conduce al cambio. Un cambio que puede acelerarse si las mujeres trabajamos juntas y actuamos más como un colectivo. 
 
Por separado, como mujeres, contamos con un nivel relativamente bajo de poder, pero si trabajamos conjuntamente, somos el 50% de la población, y por lo tanto, tenemos auténtico poder. Por eso, no debemos conformarnos con lo que necesitamos, sino con lo que merecemos. 
 
Datos empíricos procedentes de diversos países muestran que el incremento de mujeres afiliadas a sindicatos y con puestos de responsabilidad dentro de los mismos repercute en un aumento de los temas de género en la negociación colectiva (flexibilidad horaria, medidas de conciliación, acciones positivas contra el techo de cristal y la brecha salarial, entre otras). Por tanto, cuando el número de mujeres implicadas en la lucha por sus derechos aumenta, crece la probabilidad de conseguirlos. 
 
Según estudios efectuados en países de la OCDE, el aumento de la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo —o una reducción de la disparidad entre la participación de mujeres y hombres en la fuerza laboral— produce un crecimiento económico más rápido. Por consiguiente, cuando el número de mujeres ocupadas aumenta, las economías crecen. 
 
 Desde la SECRETARÍA DE IGUALDAD Y CONCILIACIÓN de CONFEDERACIÓN DE CUADROS Y PROFESIONALES, nos sumamos a la iniciativa de ONU Mujeres “Por un Planeta 50-50 en 2030: Demos el paso por la igualdad de género”, con la firme convicción de que cuantas más personas contribuyan con sus acciones y actitudes diarias a construir una sociedad igualitaria, más cerca estaremos de que el derecho a la igualdad sea una realidad. De los pequeños gestos nacen los grandes cambios.

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